A continuación, se presenta un artículo escrito por una compañera sanadora, Malena Verdoya, quien también ha sido formada en la Sanación con Biosinergia. En este artículo se desarrolla con mayor amplitud el concepto de la Biosinergía y se dan mas detalles sobre este tipo de sanación.
Malena Verdoya
Bio: vita, Sinergia: Energías que trabajan juntas.
La Biosinergia es un sistema creado y desarrollado por Minnie Hein. Su trabajo en este campo empieza despues de haber realizado un set de esencias energeticas de 64 elementos (IAMKI), al final de los años 80`s. Terminada la fase de preparaciòn y experimentaciòn de las esencias, la Sra. Hein sintiò la necesidad de buscar un ambito academico que le ofreciera apoyo cientifico y le permitiera integrar su capacidad intuitiva con los aspectos racionales del saber.
Después de una larga búsqueda en diversos paises del mundo, trabaja con un equipo de cientificos de la Facultad de Aerodinamica y Estatica Espacial de Stuttgart, Alemania. Ella busca una base racional a sus descubrimientos intuitivos, los cientificos de esta facultad a su vez buscan una persona que tenga una vida espiritual y una intuiciòn capaz de facilitarles una visión superadora de los límites con los cuales se enfrentaban en su tarea cientifica. Es asì que parte la aventura de integrar y compenetrar intelecto e intuiciòn, espiritu y materia en un trabajo de equipo, no siempre facil de llevar adelante, pero igualmente productivo.
Investigación: observación - experimentación
La investigación se centra desde el principio en la observación microscópica y estudio del agua. ¿Por qué el agua?, primero porque el 70/80% de nuestro cuerpo está formado por agua, y además porque se sabía ya que el principio activo de las esencias energéticas es memorizado, vehiculizado y transmitido al organismo que lo requiere por medio del agua. Actualmente se puede afirmar que las propiedades fundamentales del agua son: 1) Almacenar información (memoria), 2) Reflejar Información, 3) Vehiculizar y sostener la información y 4) Unir.
Considerando las propiedades del agua apenas mencionadas y también la composición acuosa de nuestro cuerpo, podríamos coincidir con un escritor inglés que dice: "el cuerpo es una bolsa que el agua inventó para poder salir de paseo" y así poder vernos como bolsas de agua que todo el tiempo están moviéndose en el ambiente, almacenando en su memoria las informaciones recibidas tanto de su propia experiencia vital, como del ambiente circundante (físico y humano) y al mismo tiempo emitiendo mensajes que son receptados por las otras bolsas circundantes. Las informaciones emitidas y recibidas son sistematizadas y unificadas en un todo con sentido y almacenadas en la memoria celular (acuosa).
Estas consideraciones nos dan la medida de nuestra responsabilidad como emisores de información ya que es imposible no dejar nuestra impronta en los demás y en el ambiente, como tampoco es posible no recibir la influencia del ambiente circundante.
Sobre este argumento hay una basta documentación fotográfica (3000 fotografías), cuyas imágenes nos muestran claramente como una gota de agua aplicada sobre el slay por una persona asume una forma diferente a la gota de la misma agua goteada por otra persona.
Recientemente se realizó un experimento colectivo con la participación de 15 científicos, que sobre la experiencia que estaban por realizar sabían solamente que debían depositar una serie de gotas de agua sobre un vidrio con la jeringa que a cada uno le fue entregada. Fueron ubicados suficientemente alejados entre sí pero dentro del mismo ambiente. Tomaron el agua de un único recipiente y la gotearon sobre los vidriecitos de observación. El resultado al observar las gotas de agua secas mostró claramente que las diferencias entre las gotas de cada uno de los participantes eran tan marcadas en ciertos casos, como para suponer que se trataba de aguas de diferentes proveniencias. En tanto lo que realmente sucedió es que cada gota recibió una información diferente porque fue manipulada por personas diferentes. A continuación se repitió el experimento con la diferencia que todos los científicos usaron la misma jeringa para gotear el agua y el resultado se mantuvo casi idéntico. Esto demuestra que el resultado de la observación depende en gran parte de la influencia del observador y que es improbable la objetividad total en la ciencia. Algo similar a esto ocurre en la interacción de las personas entre sí, con el ambiente o en la relación operador-cliente.
Basándose en estas observaciones la BIOSINERGIA ha desarrollado una modalidad de autoobservación y autocentramiento que permite al operador de enfrentar a su cliente con un nivel de objetividad más elevado. Al mismo tiempo, tener las propias fuerzas ordenadas y correctamente orientadas antes de ofrecer un tratamiento, favorece una receptividad empatica dentro de la cual las fuerzas del propio Yo permanecen intactas.
La investigación al microscopio se ha extendido en un segundo tiempo a los líquidos corporales. Observar una gota de saliva, de sangre o de orina, antes y después de la toma de esencias vibracionales o de eventuales tratamientos energéticos, permite ver con claridad el efecto inmediato de las esencias sobre la estructura molecular de la gota observada. Concretamente se pasa de un aspecto amorfo o de formas caóticas a un orden superior de organización que puede llegar a equilibradas formas mandalicas.
Esta verificación se puede igualmente realizar a través del test muscular (el trabajo con meridianos o los catorce puntos de alarma) antes y después de un tratamiento y en este caso la situación pasa de un músculo energéticamente sobrecargado y rígido o con falta de tono (débil), a un músculo en homeostasis: tónico pero con capacidad de relajarse de frente a un especifico estimulo.
Gota de Saliva antes de un tratamiento

Gota de saliva luego de un tratamiento con esencia
Es igualmente interesante observar el fondo sobre el cual se han depositado las gotas de agua y el proceso de secado de las mismas. El estudio del “fondo” ha tomado mucho tiempo y permite ver interesantes y variados fenómenos de interacción entre las fuerzas internas y externas de las gotas, mientras la observación del proceso de secado de los líquidos ofrece informaciones preciosas en relación al comportamiento de las fuerzas de la Física y otros fenómenos de interacción entre las fuerzas sutiles que se manifiestan en la materia.
Orden y desorden en los sistemas vivientes
Los sistemas vivientes están constituidos y sostenidos en su integridad y en cada uno de sus átomos, por un juego de fuerzas dinámicas y estáticas: las fuerzas de la física (medibles) y las fuerzas sutiles (no medibles) que se extienden en lo que se llama “campo de fuerza” o aura que envuelve y protege al organismo entero como una segunda piel.
La Ciencia de la Física, en su tarea minuciosa de fragmentación de la materia para llegar a conocer la base constitutiva de los cuerpos, ha llegado a individuar dentro de la molécula, el átomo y ulteriormente las partículas subatómicas como los elementos que están a la base de todo lo creado y que sostienen el entero orden del Universo (macro y micro mundo). Estas fuerzas pertenecen al orden material o "apariencia".
Detrás de la apariencia se mueven fuerzas "sutiles" que coexisten e interactúan con las primeras en este nivel concreto de existencia. Las Fuerzas de la Física y las Fuerzas Sutiles o Esenciales se compenetran e integran entre sí manteniendo el ser compacto en su unidad funcionante. Forman también circuitos en torno al sistema individual que giran sobre sí mismos en una dirección antihoraria (hacia izquierda), con un radio de más o menos 1,80 mts.
Fuerzas
Las fuerzas se comunican con el cuerpo a través del “núcleo” (ubicado en el ombligo), sede de la Imagen Primordial donde está escrita la naturaleza divina del Ser, la tarea de manifestar este carácter “divino”en la vida cotidiana y el potencial predispuesto para realizarlo. “El Ser Humano es un ser destinado a florecer”.
Estas fuerzas cumplen diferentes funciones y se mueven a diferentes velocidades siguiendo elípticas bien definidas. Si estas elípticas se deforman o pierden su centro, todo el sistema se desordena perdiendo equilibrio y dirección. Si en vez mantienen sus elípticas y se unen entre sí en “buena forma”, una luz se enciende en el centro y todo el globo se ilumina (formación del cuerpo de Luz).
Los órganos físicos están constituidos por tejidos diferentes que los caracterizan y cumplen funciones especificas dentro del funcionamiento general del organismo. Esta materia orgánica, “aparente”, visible y posible de medir en concreto y en su funcionalidad, está compenetrada por “fuerzas sutiles o esenciales” que a partir del órgano en cuestión, fluyen en el cuerpo a través de canales energéticos con circuitos definidos, llamados “meridianos” en el ámbito de la Medicina China. Las fuerzas sutiles correspondientes a cada órgano son consideradas “virtudes” y gobiernan áreas diferentes del ser. Por ejemplo la “Compasión” es la fuerza del Corazón y gobierna la espiritualidad; la Felicidad o fuerza del Hígado gobierna la creatividad; la Fe es la fuerza de la Milza y gobierna la iniciativa y la perseverancia, etc..
El globo que forman las fuerzas alrededor del organismo individual, se lo puede comparar a una nave. La nave es como un nido, un huevo o “campo de fuerzas” que contiene el sistema individual. “Yo” soy el capitán de la nave, y los “órganos” constituyen la tripulación, mientras el mar es la vida con todas las contingencias que cotidianamente propone. Se crea un vinculo entre la nave y el mar y entre el capitán, la nave y su tripulación, y es este vinculo que permite orientarse con el máximo de posibilidades. Sirven también a orientarse la observación de los fenómenos de la naturaleza y del cosmos, sea a ojo desnudo que mediante los distintos aparatos de medición (sentidos). En el viaje de la vida, la nave se enfrenta con diferentes situaciones y es adecuado que el capitán esté atento y presente al estado de la nave (sus fuerzas constitutivas), a los sistemas de control y a la tripulación (organos/fuerzas) para que cada uno de los integrantes de la misma se sienta seguro, estimulado y depositario de confianza en la realización de sus especificas funciones. La certeza en el apoyo y colaboración de todas las fuerzas disponibles, es lo que permite al capitán poder decidir la estrategia que considere más adecuada para continuar el viaje sin averías, sin perder de vista la dirección de navegación, con el mínimo consumo y el máximo bienestar.
El concepto de fuerza equivale a energía con una dirección. La energía en sí es todo y no es nada. Puede ser dirigida (consciente o inconscientemente) por el sistema para crear un síntoma o para sostenerlo; para mantener sistemas de defensa o dinámicas internas y/o de interacción con el ambiente nocivas y que constituyen una distracción de la tarea especifica de la vida. Esto es lo creativo en el ser humano, puede construir o destruir, hacer o deshacer, influenciar positiva o negativamente y es en este plano que funciona el libre albedrío.
La esperanza nace de saber que el Ser Humano; que cada uno de nosotros, tiene dentro de sí la capacidad de ordenar, de crear o dar una nueva dirección a las propias fuerzas o a las fuerzas de los elementos (propias creaciones) en un movimiento continuo de transformación.
El modo de mirar
La Biosinergia –a través de los métodos que la asisten- propone y desarrolla en quienes la practican cotidianamente un modo de mirar holográfico: con los dos ojos, con los dos cerebros. Con el ojo derecho (hemisferio cerebral izquierdo) se ve mayormente el “objeto” (emergente), mientras que con el ojo izquierdo (hemisferio cerebral derecho) se percibe principalmente el “fondo” o situación de base.
Del mismo modo en la fotografía holográfica, un rayo láser se divide en dos ases, uno incide sobre el objeto creando un “patrón de interferencia” sobre la película fotográfica (esta imagen es similar a las ondas que se generan en un lago cuando se tiran en él dos o más piedras) y el otro proyectado sobre la película hace aparecer la imagen tridimensional del objeto. Cuando a una película holográfica se la corta en pedacitos, se toma uno de esos pedazos que contiene solo una parte de la imagen total del objeto fotografiado y se vuelve a proyectar sobre este los dos haces de la luz láser (a través de un juego de lentes y espejos), aparece una imagen tridimensional completa del objeto fotografiado. Lo mismo ocurre en el modo de mirar biosinergico: focalizando solo una parte del sistema individual, se puede ver la imagen tridimensional de la totalidad, la situación global del individuo o eventualmente de un síntoma y velozmente ver la esencia detrás de la apariencia.
Participación del cliente y del operador en la cura
Sinergia: energías que trabajan juntas. Es este un concepto que se extiende a la relación operador/cliente.
La función del “operador” dentro del sistema biosinergico, es de establecer una buena resonancia con la persona en cura y lograr la mayor objetividad en la lectura de la situación de orden o desorden de las fuerzas del cliente que le permita luego elegir con precisión los elementos más adecuándose para ordenar y direccionar tales fuerzas. A fin de posibilitar este objetivo, es conveniente primero ordenar las propias fuerzas. También suspender los juicios, puntos de vista o preconceptos que puedan condicionar o modificar los resultados de la observación. Es igualmente importante quitar la “intención” de hacer o lograr esto o aquello. La intención (in: en- tesión) quita espontaneidad en la acción y crea interferencia en el sistema del operador. La “atención” en vez (a: sin- tensiòn), es la posición desde la cual el operador puede ser presente a sí mismo, a quien tiene de frente y al flujo de información que se genera entre ambos. El arte del operador consiste en canalizar la propia intuición y creatividad en formular preguntas adecuadas e interesantes que permitan al sistema del cliente dar las respuestas justas, necesarias y orientadoras a una cura eficaz.
El “cliente” tiene una activa participación durante un tratamiento. El método kinesiológico utilizado en la interrogación del cuerpo y la verificación de las respuestas obtenidas, activa la información (antigua –aún de vidas precedentes- o reciente) almacenada en los músculos propioceptivos ubicados mayormente en las articulaciones del cuerpo. En estos músculos se conserva la información de la propia experiencia respecto a sí mismo y al ambiente. La información es proporcionada por el cuerpo sin que intervenga la mente racional. No obstante muchas veces se produce un espontáneo “entrar” en la consciencia de los contenidos inconscientes o subconscientes retenidos en el cuerpo, sin que sea necesaria la intervención del operador.
La autocura es posible a través de otra persona llamada “sustituto” que toma el lugar de “cliente". La propia información se refleja a través de la resonancia y se lee en el sustituto. La figura del “sustituto” puede también ser de utilidad cuando se trata un bebé, una persona invalida o inhabilitada para la realización de los tests musculares previstos, en los tratamientos a distancia o cuando se tratan objetos o materiales.
Todo lo que el operador hace por sí mismo lo hace también por su cliente y todo lo que hace por el cliente lo hace por sí.
Alcances
- Ordenar las propias fuerzas o ayudar al cliente a ordenar las suyas y a darles una dirección hacia la evolución del sistema, constituye un eficaz sistema de prevención y sanación.
- Los “niveles” en los cuales se manifiestan o de los cuales nacen los desordenes de las fuerzas, van más allá de los clásicos: cuerpo, mente/emociòn, espíritu. Entre los niveles considerados más importantes se pueden mencionar: estructural, químico, emocional, electromagnético, potencial (humano, eléctrico), posición, espiritual, genético, orientamiento, centro, presión, densidad, ritmo, corrientes, espacio, tiempo, eléctrico, magnético, Elementos: tierra, agua, aire, fuego, madera, metal, viscosidad, torsión, desplegamiento, muerte, aguas corporales, lo Nuevo.
- El tratamiento llamado “macro” es sistémico. Tiende a ordenar las fuerzas principales y ubicarlas en la dirección adecuada a la realización del propio potencial.
- El “sistema óptico” es un tratamiento orientado a conectar uno o más sentidos, si estos estuvieran desconectados del sistema central de control
- El tratamiento “micro” es asintomático y tiende a ordenar las fuerzas que participan en la aparición y sostenimiento de un síntoma para que puedan estar de nuevo al servicio del despliegue de sí.
- Además de los tratamientos individuales, se pueden realizar tratamientos de grupo: familia, entidades, grupos de trabajo, etc..
- El “sistema óptico” es un tratamiento orientado a conectar uno o más sentidos, si estos estuvieran desconectados del sistema central de control
- El tratamiento “micro” es asintomático y tiende a ordenar las fuerzas que participan en la aparición y sostenimiento de un síntoma para que puedan estar de nuevo al servicio del despliegue de sí.
- Además de los tratamientos individuales, se pueden realizar tratamientos de grupo: familia, entidades, grupos de trabajo, etc..
- Es posible también tratar elementos de la naturaleza tales como plantas, metales, agua, etc. y objetos. Los objetos creados por el hombre, llevan en sí la impronta de su creador. Como todo lo creado están sujetos a las leyes de la física, por tanto responden al ordenamiento de las mismas con cambios en la estructura molecular de su materia y vuelven a reflejar las Leyes Naturales del Universo en su orden primordial.
La Biosinergia en sì es un modo de hablar, de cambiar la percepciòn, de volver a ver con el interes de un ninio, con atenciòn y sin prejuicios. Enseña a jugar con los instrumentos que pone a disposición y a ejercitarla con levedad y con amor.
“Es hora de empezar a ver que somos organismos conectados con todo el resto, cuando cada uno de nosotros se mueve, se mueve todo y así con las cosas practicas de cada día se puede conocer la propia verdad, porque no vendrá un coro de Ángeles a anunciarla. La verdad de nuestro ser está escondida en los particulares de nuestra vida y es viviéndola con atención, presencia y humildad que volvemos a descubrir y a conectarnos con nuestra esencia”. M. Hein

